jueves, 17 de septiembre de 2009

Reestreno!!

OCTUBRE

(UN BLANCO EN ESCENA)


4 únicas funciones

24 de septiembre, 1, 8 y 15 de octubre

Jueves 21 hs.

Teatro del Pueblo

Roque Sáenz Peña 943

Reservas: 4326-3606 o 4394-2639


Entradas: $30

Desc. Estudiantes y Jubilados.


viernes, 24 de julio de 2009

jueves, 18 de junio de 2009

El vacío que da sentido

http://www.enescenahoy.com.ar/obras2009/octubre/octubre.htm

Al comienzo, la nada, la oscuridad. Principio de toda pregunta: la duda, la hoja en blanco, el espacio deshabitado.
La propuesta de este grupo sorprende. El espectador, cómodamente sentado en su butaca y a la espera de ver un espectáculo de danza, se puede sentir desencajado. ¿De qué trata la obra? ¿Qué es este lenguaje, cómo lo defino? Es danza, teatro, música, es todo eso… ¿qué es? ¿Es un manifiesto en acción? ¿Qué digo cuando me pregunten qué tal la obra?
Así pueden encadenarse un montón de preguntas.
Desde el movimiento en la escena la obra propone otra mirada. Una que impulsa el pensamiento, la reflexión, y que pone en boca de los intérpretes interrogantes que surgen en muchos de quienes se vinculan con la danza, ya sea desde la producción, la investigación, la realización o la escritura. Por eso la obra te saca de cuadro. Es una exhortación constante donde tanto el público como los propios intérpretes son interpelados.
Están en juego la figura del director, la relación del movimiento con la emoción, la repetición, la explicación, la interpretación del público de aquello que sucede en la escena, el ensayo, la prueba y error cómo método.
En un demarcado cuadrado blanco de luz, los intérpretes actúan, bailan, se dirigen y marcan, se comunican con los técnicos y se relacionan con los allí presentes incluyéndolos de forma activa en la construcción de la obra.
Se disfruta de danza y música sin dejar de plantearse lo que sucede ni sorprenderse por los cambios que se introducen casi de soslayo en la situación.
Un espectáculo cuestionador que le da otro color a la cartelera de danza de hoy.
Nea Rattagan

lunes, 15 de junio de 2009

comentario sobre: Octubre (un blanco en escena)

11 de junio del 2009

¿Un blanco en escena? o ¿una reflexión escenificada?

En estos tiempos de sinsentido generalizado, es bueno que alguien nos involucre a todxs a pensar. En
Octubre, no se sabe mucho que pasa: ni quién baila, ni cuándo termina, ni quién dirige. La certeza, es que la creación artística (y por que nó, todo acto creativo) implica una reflexión, profunda, graciosa, colectiva. Cuando el virtuosismo no alcanza, cuando el show sólo nos excita careciendo de sentido, aparece la pregunta: ¿qué hacer?

En tanto ruido, tanto estímulo contemporáneo, hacer un alto y escenificar una duda es valioso, más si está bien logrado. Cuando se nos convoca a compartir reflexiones y búsquedas estamos menos solxs, pienso.

Ahora, por dónde se empieza o cómo, es un debate que nos concierne a todxs.

Muy recomendable.

miércoles, 27 de mayo de 2009

"Un cuerpo invadido por palabras"

http://www.imaginacionatrapada.com.ar/Teatro/2009/05/26/octubre-un-blanco-en-escena-un-cuerpo-invadido-por-palabras/

por Eneas

La representación existe y no existe como tal,  porque eso que nunca llega a representarse es la obra. Todo se desencadena como una sucesión inesperada de eventos que dan cuenta del antes de la representación, y eso es la representación. La escena se desnuda y queda un esqueleto que,  por momentos, se desarma y cae para volverse a armar de otra manera.

“Octubre” propone un metalenguaje como obra.  El mismo director interviene en la escena para llenarla de frases vacías de proyección trascendental, o sea nada. Se reflexiona sobre la acción antes, durante y después de ser ejecutada. La obra se enmarca dentro de una red de contenidos del imaginario del mundo de la danza, algunos de los cuales quedan plasmados en las devoluciones que realiza el director a sus intérpretes (“- hace la forma por la forma, sean mas efectivas.”) El lugar del director, del bailarín, del público, de la representación y de la danza es cuestionado,  siendo este ultimo uno de los grandes cuestionamientos que funciona de base: ¿Qué es la danza? ¿Cómo debería ser una obra de danza? ¿Cuándo llega la parte en que bailan? ¿Cualquier danza es arte? ¿Es ésta una obra de danza?

El público es llamado a la participación. Algunos objetos se encuentran dispuestos sobre las butacas para ser llevados al escenario. El director hace uso de su papel y dirige a los nuevos participantes. Micrófono en mano, despliega una pequeña lista y anuncia: “en la fila 3, butaca 4”. Los fines de la participación se regodean en sí mismos, los motivos no se descubren hasta el final. El resultado: la representación de un crimen de público conocimiento. (¿?)

Dentro del público también se hallan algunos intrusos. Es decir, agentes ajenos de pertenencia dudosa. Pero no nos damos cuenta de esto hasta que algo sobresale. La diferencia está dada por el rasgo excéntrico que excede cualquier comportamiento de este lado del escenario. El escenario se desdobla, y nos damos cuenta que no todo es lo que parece.

La participación adquiere dos cualidades. Por un lado, la participación del público, una especie de ayudante/constructor de una escena, cuyos resultados poco tienen que ver con lo que se venía gestando, sino que funcionan como un guiño o chiste dentro de la obra. Por otro, los interpretes dentro del público que, a través de su discurso y de su accionar, reconfirman los lugares de cuestionamiento que ya se venían planteando. El lugar de la mirada crítica es construido ante los ojos del público, pero no por él.

Los pequeños fragmentos bailados (en respuesta a la pregunta, ¿cuándo llega la danza?) componen, en contraste con todo este meta-discurso, momentos de pura sensualidad. Una de las bailarinas elige a un espectador para dedicarle un baile. Para esto pide al resto que cierren los ojos. Y, como nadie resiste la tentación de mirar, el baile se vuelve una gran dedicatoria de sensualidad, un baile guiado por el puro deseo de bailar y de crear ese momento intimo, custodiado por muchos, pero dirigido a uno solo. En otros momentos es el cuerpo que se deja llevar por la música y fluye dentro de ese tiempo y espacio preciso de la ejecución musical que también forma parte de la escena, dejándose existir como pura materia llena de energía, llena (otra vez) de deseo.

La reflexión es la que corta esa energía, la que devuelve el cuerpo a la cabeza, y abre nuevos compartimentos donde incluir la misma. Y hablamos de compartimentos, porque podríamos tomar cada tópico de los cuales se habla, y sobre los cuales se acciona y enmarcarlo bajo un concepto. Las discusiones se amplían y nos sentimos frente a lugares comunes, lugares ya algo agotados, porque la respuesta no existe si no es como una nueva manifestación artística, que renueve en nosotros ese vínculo de indecibilidad con  el arte.

sábado, 16 de mayo de 2009

Octubre.Morir para nacer en el fragmento de un instante

O
http://www.danzanet.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=92:octubre&catid=41:danza-contemporanea-y-sociedad&Itemid=63ctu

bre. Morir para nacer en el fragmento de un instante
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Danza Contemporánea y Sociedad
Escrito por Ana González Vañek   
Octubre, la última creación de Luis Biasotto, nos permite realizar una aproximación a ciertos conceptos que, antes de intentar ser comprendidos desde una posición puramente intelectual, nos invitan a reflexionar acerca de la relación entre teoría y práctica. Porque como bien sabemos, el concepto no existe si no es en y por una práctica que lo hace posible.
Octubre (un blanco en escena) nos permite indagar acerca de lo que sucede al interior del campo de la danza contemporánea en Argentina desde un relato que, si bien cuenta con una necesaria estructura que posibilita su existencia como objeto artístico, nos acerca al mismo de una manera completamente diferente. Además de generar una ruptura con la representación y la estructura de la obra tradicional, en la creación de Biasotto, quien por primera vez realiza un trabajo de relación directa con el público, se quiebra el tiempo escénico poniendo de manifiesto un tiempo real. Lo mismo sucede con el espacio, cuyos límites se borran continuamente; aparecen y desaparecen rompiendo el espacio escénico convencional.
La obra de Biasotto se presenta como un trabajo mental y reflexivo que, a su vez, contiene ciertos elementos claramente visuales que confunden al espectador. Porque esa es la intención; una intención ambiciosa y no menos arriesgada que conlleva la posible ausencia de interrogantes por parte de un público en muchos casos habituado a una determinada lógica interpretativa, en otros acostumbrado al formato espectáculo vinculado al entertainment. 
El director de Octubre considera que muchas veces la obra de arte no tiene respuestas para dar, plantea interrogantes pero no tiene respuestas. Y aunque en algunos momentos se manifieste de ese modo, la suya no es una obra pensada para entretener sino para abrir preguntas.

En este sentido, resulta interesante destacar que Luis Biasotto articuló el desarrollo creativo de su obra con la idea de la muerte del actor de Heiner Muller; idea que hace referencia a la posibilidad que existe para el espectador de ver al sujeto real de una obra. “Para mí lo importante es encontrar ese momento, ese segundo en que dejás de ver al personaje para ver a la persona real. Eso lo relacioné con La muerte del autor de Barthes. Este es el planteo general de casi todo el trabajo”, afirma.
En La muerte del autor, Roland Barthes plantea que un texto está formado por escrituras múltiples procedentes de varias culturas. Así, éstas dialogan generando una parodia, una contestación. Luego afirma que existe un lugar donde se recoge esa multiplicidad, y ese lugar no es el autor, sino el lector. 
Teniendo en cuenta el artículo de Arthur Danto, El final del arte, donde el autor intenta pensar qué clase de fronteras separan a los objetos reales de los artísticos proponiendo un reconocimiento reflexivo más que visual, Biasotto presenta un trabajo que también nos permite descubrir la figura de un artista comprometido con su espacio y con su tiempo, acercándonos de esta manera a la necesidad de generar un pensamiento, una reflexión activa que, en cuanto tal, privilegie un espacio de diálogo con la obra de arte.

Octubre, que presenta críticas, autocríticas y referencias a través de las cuales el espectador se reconoce y re-conoce sus propias experiencias, tiene su analogía con un caso sin resolver, sin conclusión. Como la vida misma, que si bien a través del devenir histórico y cultural nos ha transformado en hijos de una tradición cartesiana, enfrentándonos así, constantemente, a la necesidad de definir y dar respuestas, es inacabada e indescifrable en cada uno de los fragmentos de un instante que, paradójicamente, también debe morir para existir y de esa forma manifestarse en lo que hemos dado en llamar “significado”.

Así, Biasotto nos presenta una obra en la que diversos lenguajes se entrecruzan para mostrarnos un lugar donde ya no quedan metas… O donde quizás, la única meta, sea la más difícil; la de generar un recorrido que incluya, en su eterno devenir, miradas que desean, que anhelan, que buscan comprender sin definir, intentando ver más allá de lo que se ve a simple vista.


Centro Cultural de la Cooperación 
Corrientes 1543-Tel: 5077-8077
Jueves 21 hs.
Localidades: $25


lunes, 11 de mayo de 2009

BALLETIN DANCE MAYO 2009

COMENTARIOS

 

Propuesta Interactiva

Por Valerio Cesio

 

El último montaje de Luis “Krapp” Biasotto se propone como juego abierto e informal, estrenado a fines de marzo en el Centro Cultural de la Cooperación


Octubre-un Blanco en Escena tiene en su guión y en su look décontracté dos razgos fundamentales para la construcción de su perfil. Situaciones que se reiteran conservando lo que serían señales del azar o movimientos improvisados, cambios de roles y personajes que se corporizan de modo aparentemente ajeno al eje de la pieza, ambos ingredientes denuncian su identidad posmoderna.

 

Octubre... propone un cierto reflujo estético. Por un lado casi todo lo que aparenta ser improvisado o casual, se revela estudiado y repetible. Por otro lado todo lo que pertenece a la aparente estructura fija está nadando en un modo casual e improvisado en su ejecución.

 

Una avenida de dos manos que genera gran riqueza dramatúrgica. Muchos son los problemas que una puesta en escena de este tipo debe enfrentar, comenzando por el guión y terminando por la interpretación. En el primer desafío Biasotto se salió airoso, su línea argumental es orgánica y articulada. En el segundo el tiempo dirá, por ahora el casting no termina de afinarse con la propuesta. Claro que se disfrutan muchos momentos de la puesta en escena, por su ingenio y su honestidad, que se trasluce aún en los momentos más ingenuos, justificándolos como valiosos significantes de la puesta, que prioriza las venas coloquiales e interactivas.

Interactividad es un concepto que esta a “la orden del día” del pensamiento contemporáneo, y por lo tanto se legitima como herramienta importante de las artes escénicas. Hay casos en los que se registra como herramienta sustancial a la creación y también hay otros en lso que funciona como muleta, como elemento ajeno a los medios de expresión orgánicos de un creador.

 

La naturaleza de Octubre... es interactiva, no solamente porque propone numerosos puentes con el espectador (que dicho sea de paso son los pasajes de mayor fragilidad artística), sino por el tejido de su guión, hilado exclusivamente con líneas vivenciales que involucran a los intérpretes e integrantes del colectivo realizador.

 

Cuando se trabaja de modo directo con la cuarta pared (la platea) hay muchos códigos que cambian. Comenzando por la actitud (artística) en que la situación coloca al intérprete y culminando con la capacidad de reacción y aprovechamiento del material que aparece, y que los ejecutantes tienen que desarrollar (después, claro, de un exhaustivo entrenamiento en resolución de situaciones como lo requieren este tipo de obras).

La troupe de Biasotto no escapó de estos obstáculos que bloquean la fluidez del relato escénico.

Ciertamente en el decorrer de la temporada el montaje irá ganando su propio timming, independientemente de su duración (en su estreno poco más de una hora y media) y así podrá ganar en comunicación.

 

Finalmente resta saber si se trata de un espectáculo de danza. Tal vez, no (¿será que eso aún asusta?). Y tal vez ni siquiera se trate de un espectáculo sobre danza, a pesar de las numerosas citas y menciones. Lo que si es -con certeza un espectáculo por la danza, y es gracias a la existencia coreográfica que él existe, y se torna recomendable, como valiosa vacuna al escepticismo estilístico, endémico enemigo de la renovación._